A mi amigo el forastero

Toma un pedazo “biñuelo”, echa un trago de vino,
disfruta la fiesta a la lumbre
que esto es un milagro divino.

Bueno es hora que te diga yo
cual ha de ser la esencia
de un buen SAN ANTÓN.
No intentes entender forastero,
que llegas al atardecer del 16 de enero
el porqué de las juergas
de un pueblo que está fiestero.

Baile, canción y risas, conducen a menudo
a la complacencia de un buen sanantonero,
y no intentes comprender, y no pongas empeño,
porque lucir un caballo armonioso y
una manta de los telares peleños,
con eso aquí en Pela, tenemos el cielo.

Toma un pedazo “biñuelo”,
echa un trago de vino,
disfruta la fiesta a la lumbre
que esto es un milagro divino.

Tú que lo ves siempre igual,
que no pones empeño,
aunque todos montemos igual
seguro que distingues a un buen peleño.

Porque aunque todos corren San Antón
aunque el caballo sea bonito o sea el peor,
el que es peleño de verdad, corre con el corazón,
y no entiende de caballos, de hermosuras o galón,
Y no como otros jinetes, que corren de exposición,
sin gorro, sin pañuelo y sin tradición

Toma un pedazo “biñuelo”,
echa un trago de vino,
disfruta la fiesta a la lumbre
que esto es un milagro divino.

Te digo yo amigo forastero,
que el que es peleño, es sanantonero,
y el olor a “biñuelo” le hace recordar tiempos muy buenos,
que aunque muchos vengan de fuera,
con hermosos caballos danceros,
nosotros los peleños, corremos todos los años,
con faja, zahones, Gorro y pañuelo,
y el forastero que viene con mucha ilusión,
nosotros le recibimos con vino, biñuelo y un viva SAN ANTÓN.

Amigo forastero, si se calienta la cara y se enfrían los pies,
bebe vino, que esto se acaba después de las diez,
que si te gusta este año, al año que viene vendrás otra vez
y eso a los peleños nos encanta también.

Toma un pedazo “biñuelo”,
echa un trago de vino,
disfruta la fiesta a la lumbre
que esto es un milagro divino.

En esta carrera armoniosa, llena de caballos peleños
se van perdiendo las cosas de otros años, de mis abuelos
donde se corría con mulos y burros aceituneros,
y los únicos caballos que había, eran de los ricos del pueblo.
Hay que ver como cambian las cosas, amigo forastero
y que pena me da la pobre burra de mi abuelo
que ya ni siquiera la usamos, ni para este rato tan bueno.

San Antón, a tí que no te ven siempre igual,
te escribo estas líneas; bien o mal,
para decirte con cariño y entusiasmo
que como tú no hay otro santo igual.

Toma un pedazo “biñuelo”,
echa un trago de vino,
disfruta la fiesta a la lumbre
que esto es un milagro divino.

Esta es la historia, amigo forastero
de un peleño que se siente sanantonero,
que todos los años corre la carrera con mucho esmero
intentando conservar la tradición que dejaron sus abuelos
y que tan rara y a la vez bonita, ves tu, forastero.

Seudónimo: Misterio